¿Cuándo empiezan a gatear los bebés? Señales y consejos

Marco Garza

Marco Garza

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17 de septiembre de 2026

Un bebé con un mono gris da sus primeros pasos, ayudado por una persona. Es el momento en que empiezan a gatear los bebés, ¡una etapa emocionante!

La primera vez que un bebé se desplaza por el suelo cambia por completo la dinámica de casa. La mayoría empieza a gatear entre los 7 y los 10 meses, aunque algunos se adelantan, otros tardan un poco más y algunos nunca gatean de la forma clásica. Aquí explico qué señales indican que está preparado, cómo acompañar el proceso y qué medidas de seguridad conviene aplicar desde el primer intento.

Lo esencial sobre el inicio del gateo

  • Edad habitual: muchos bebés comienzan entre los 7 y los 10 meses.
  • Variaciones normales: pueden arrastrarse, desplazarse sentados o gatear hacia atrás antes de avanzar.
  • No es obligatorio: algunos pasan directamente del suelo a ponerse de pie y caminar.
  • Estimulación útil: tiempo boca abajo, juego en el suelo y objetos colocados cerca, pero fuera de su alcance.
  • Consulta pediátrica: conviene pedir orientación si pierde habilidades, muestra mucha rigidez, flacidez o usa claramente un solo lado del cuerpo.

Un bebé rubio gatea hacia un dado amarillo, explorando el mundo cuando empiezan a gatear los bebés.

¿Cuándo empiezan a gatear los bebés?

La respuesta más práctica es que el gateo suele aparecer entre los 7 y los 10 meses. En muchos hogares se estrena alrededor de los 8 o 9 meses, pero esa referencia no debe convertirse en una fecha límite. El desarrollo motor no funciona como un calendario exacto y cada bebé combina fuerza, coordinación, temperamento y oportunidades de movimiento de una manera distinta.

HealthyChildren.org sitúa el aprendizaje del gateo generalmente entre los 7 y los 10 meses y recuerda que algunos niños utilizan otras formas de desplazarse. Reptar sobre el abdomen, deslizarse sentado o rodar también son maneras válidas de ganar autonomía, siempre que el bebé avance en su coordinación y movilidad.

Edad aproximada Lo que puede observarse Cómo interpretarlo
6-7 meses Se apoya en los brazos, gira y empieza a impulsarse. Está construyendo fuerza y control postural.
7-10 meses Se balancea a cuatro apoyos, repta o inicia el gateo. Es el intervalo más habitual, aunque no una obligación.
10-12 meses Gatea, se desplaza sentado o comienza a ponerse de pie. Puede seguir dentro de la variabilidad normal.

Si el bebé nació prematuro, yo tendría en cuenta la edad corregida durante los primeros meses. Se calcula restando de la edad cronológica las semanas que faltaron hasta llegar a las 40 semanas de gestación. Ante cualquier duda concreta, el pediatra puede valorar el desarrollo completo y no solo si gatea o no.

Las señales que suelen aparecer antes del primer gateo

El gateo normalmente no aparece de un día para otro. Antes suelen verse pequeños ensayos que muestran que el bebé está preparando el movimiento. Para mí, estos intentos son más informativos que comparar el día exacto con el que gateó otro niño.

  • Se mantiene sentado con mayor estabilidad y puede inclinarse para coger un juguete.
  • Gira sobre sí mismo para cambiar de dirección cuando está tumbado.
  • Levanta el pecho apoyándose en las manos durante el tiempo boca abajo.
  • Se coloca a cuatro apoyos y se balancea hacia delante y hacia atrás.
  • Se impulsa hacia atrás, algo muy frecuente porque al principio los brazos tienen más fuerza que las piernas.
  • Busca objetos y trata de acercarse a ellos aunque todavía no avance de manera eficaz.

El balanceo sobre manos y rodillas puede durar días o varias semanas. No significa que algo vaya mal. El bebé está aprendiendo a coordinar el peso entre brazos, piernas y tronco, y necesita repetirlo hasta encontrar el movimiento que le permite avanzar.

No todos los bebés gatean de la misma manera

El gateo clásico, con una mano y la rodilla contraria avanzando a la vez, es solo una posibilidad. También puede aparecer el gateo de comando, en el que el abdomen permanece pegado al suelo, o el desplazamiento sentado, impulsándose con las manos y las piernas.

Formas frecuentes de desplazarse

  • Gateo cruzado: alterna brazo derecho con pierna izquierda y viceversa.
  • Gateo de oso: avanza con manos y pies, manteniendo las rodillas elevadas.
  • Arrastre sobre el abdomen: se desliza con el vientre apoyado en el suelo.
  • Desplazamiento sentado: avanza sobre las nalgas ayudándose con los brazos.
  • Movimiento lateral o hacia atrás: todavía está ajustando la dirección y el equilibrio.

Algunos niños no gatean nunca y pasan de sentarse a ponerse de pie, desplazarse junto a los muebles y caminar. La ausencia de gateo no indica por sí sola un problema. Me preocuparía más una pérdida de habilidades, una asimetría marcada o la falta general de interés por moverse que el hecho de no utilizar el patrón clásico.

Cómo ayudarle a gatear sin forzarle

La mejor ayuda suele ser sencilla y gratuita. El suelo ofrece más oportunidades de movimiento que una hamaca, una trona o una silla, así que conviene reservar cada día ratos de juego libre sobre una superficie firme, siempre con supervisión.

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Actividades que sí tienen sentido

  • Colocar un juguete atractivo a una distancia corta para que intente alcanzarlo.
  • Situarse frente al bebé y animarle con la voz, sin tirar de sus brazos ni empujarle por las piernas.
  • Dejar que juegue boca abajo cuando esté despierto y tranquilo, aumentando el tiempo poco a poco.
  • Usar una alfombra de juego amplia que permita girar, reptar y cambiar de postura.
  • Crear pequeños recorridos con cojines bajos, pero solo cuando el adulto esté al lado.

El tiempo boca abajo fortalece cuello, hombros, espalda y brazos, músculos que después participan en el gateo. Debe hacerse despierto y vigilado, nunca como postura para dormir. Si se enfada enseguida, prefiero varias sesiones breves de dos o tres minutos a insistir durante mucho tiempo y convertir el ejercicio en una lucha.

No hace falta comprar un dispositivo especial ni enseñar una técnica concreta. De hecho, no recomiendo utilizar andadores con ruedas para acelerar el proceso. No enseñan a caminar y pueden facilitar caídas, golpes y acceso a lugares peligrosos. El movimiento espontáneo sobre el suelo suele ser más útil para desarrollar equilibrio y control corporal.

La casa necesita una revisión antes del primer desplazamiento

Cuando el bebé todavía permanece sentado, es fácil calcular mal su alcance. En cuanto empieza a reptar o gatear, puede llegar en segundos a objetos que antes parecían lejanos. Yo revisaría la vivienda antes del primer avance real, no después del susto.

  • Coloca protectores en los enchufes y recoge cables de lámparas, cargadores y persianas.
  • Instala barreras firmes en escaleras y evita dejarle solo cerca de sofás, camas o cambiadores.
  • Guarda monedas, piezas pequeñas, globos, pilas de botón y medicamentos fuera de su alcance.
  • Fija estanterías, televisores y muebles que puedan volcarse si el bebé tira de ellos.
  • Comprueba que no haya manteles, bolsas, plantas tóxicas o cuencos de mascotas a nivel del suelo.
  • Mantén cerrados los armarios con productos de limpieza y los cajones con objetos peligrosos.

Las pilas de botón merecen una atención especial porque pueden causar lesiones graves si se ingieren. También conviene comprobar la temperatura de radiadores y estufas, retirar esquinas cortantes y acostumbrarse a mirar el suelo desde la altura del bebé. Esa perspectiva revela peligros que desde nuestra altura pasan completamente desapercibidos.

Cuándo conviene comentarlo con el pediatra

No existe una fecha única a partir de la cual todos los bebés deban gatear. Aun así, hay situaciones que merecen una valoración profesional. El CDC recomienda actuar pronto cuando el niño no alcanza uno o varios hitos, pierde capacidades que ya tenía o la familia mantiene una preocupación persistente.

Pide orientación en el centro de salud si observas pérdida de habilidades, rigidez o flacidez muy marcadas, dificultad para sostener la cabeza, ausencia de control al sentarse alrededor de los 9 meses o un uso casi exclusivo de un brazo o una pierna. También es razonable consultar si se acerca al año y no intenta desplazarse de ninguna manera, especialmente si tampoco muestra interés por alcanzar objetos.

Una consulta no significa necesariamente que exista un retraso. Sirve para observar el tono muscular, la coordinación, la simetría y la evolución general. Llevar un vídeo corto de los movimientos que preocupan puede ayudar al pediatra a entender mejor lo que ocurre en casa.

El objetivo no es gatear antes, sino ganar autonomía

La edad del primer gateo puede ser una referencia, pero no debería convertirse en una competición entre bebés. Lo que realmente me parece importante es que el niño tenga oportunidades de moverse, explore con seguridad y avance poco a poco en fuerza, coordinación y confianza.

Si aparece a los 7 meses, a los 10 o mediante una forma de desplazamiento poco convencional, la clave está en observar la evolución completa. Un suelo despejado, tiempo de juego libre, acompañamiento tranquilo y una revisión básica de la casa suelen aportar mucho más que intentar forzar un movimiento para el que todavía no está preparado.

Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y educativo. El material se ha elaborado con el apoyo de modernas herramientas analíticas y lingüísticas (IA). Antes de tomar una decisión, consulte a un experto.

Preguntas frecuentes

Muchos bebés comienzan entre los 7 y los 10 meses, aunque algunos se adelantan, tardan más o utilizan otra forma de desplazamiento. Si nació prematuro, conviene valorar la edad corregida durante los primeros meses.

Suele sentarse con más estabilidad, girar sobre sí mismo, levantar el pecho durante el tiempo boca abajo, colocarse a cuatro apoyos y balancearse. También puede impulsarse hacia atrás o intentar acercarse a los objetos.

Ofrécele cada día juego libre sobre una superficie firme y segura, coloca juguetes cerca pero fuera de su alcance y anímale con la voz. El tiempo boca abajo debe hacerse despierto y vigilado, en sesiones breves si se enfada; no conviene tirar de sus brazos ni empujarle las piernas.

Protege los enchufes, recoge cables, instala barreras en las escaleras y fija muebles o televisores. Guarda fuera de su alcance monedas, piezas pequeñas, pilas de botón, medicamentos y productos de limpieza, y revisa el suelo desde la altura del bebé.

No gatear no indica por sí solo un problema, porque algunos bebés pasan directamente a ponerse de pie y caminar. Conviene pedir orientación si pierde habilidades, presenta rigidez o flacidez marcada, dificultad para sostener la cabeza, no controla la sedestación alrededor de los 9 meses, usa casi solo un lado o se acerca al año sin intentar desplazarse.
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gateo desarrollo motor seguridad infantil prematuridad tiempo boca abajo

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Autor Marco Garza
Marco Garza
Hola, me llamo Marco Garza y tengo 8 años de experiencia en el fascinante mundo de la moda infantil, la familia y el hogar. Desde que me convertí en padre, mi interés por la moda para los más pequeños y el bienestar familiar ha crecido de manera exponencial. Me apasiona explorar cómo la moda puede ser una herramienta para la autoexpresión y la creatividad en los niños, así como la importancia de un hogar armonioso que fomente el desarrollo y la felicidad de la familia. En mis escritos, me enfoco en ofrecer información útil y accesible, siempre respaldada por una investigación cuidadosa y actualizada. Me gusta comparar tendencias y simplificar temas complejos para que mis lectores puedan entender y aplicar fácilmente los consejos en su día a día. Mi compromiso es brindar contenido que no solo informe, sino que también inspire a las familias a crear un entorno lleno de estilo y calidez.
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