Cuando aparecen pequeñas ampollas, heridas o costras amarillentas alrededor de la boca de un niño, es normal preguntarse si se trata de una simple irritación o de una infección contagiosa. El impétigo infantil suele ser leve, pero se extiende con facilidad si el niño se rasca o comparte toallas y objetos. Aquí explico cómo reconocerlo, qué medidas tomar en casa, cuándo consultar al pediatra y cómo organizar la vuelta al colegio.
Lo esencial para actuar con tranquilidad desde el primer día
- Es una infección bacteriana contagiosa, causada sobre todo por estafilococos o estreptococos.
- Las lesiones habituales son ampollas, pequeñas heridas y costras amarillentas, especialmente cerca de la nariz y la boca.
- Hay que lavar, secar y cubrir las lesiones, además de mantener las uñas cortas.
- El tratamiento depende de la extensión. Puede requerir antibiótico tópico o por vía oral, siempre indicado por un profesional.
- Si hay fiebre, dolor importante, propagación rápida, afectación ocular o el niño es un recién nacido, conviene buscar atención médica sin esperar.

Cómo reconocer el impétigo y distinguir sus formas
El impétigo es una infección superficial de la piel que aparece cuando bacterias como Staphylococcus aureus o Streptococcus pyogenes entran por una pequeña herida, un arañazo, una picadura o una zona irritada. En mi opinión, la pista más útil no es solo el color de la lesión, sino la rapidez con la que aparecen nuevas lesiones cerca de la primera.
Suele afectar a niños pequeños y se localiza en zonas expuestas como la cara, los brazos y las piernas. También puede aparecer sobre un eccema, una rozadura o una picadura que el niño se ha rascado mucho.
| Forma | Aspecto habitual | Qué conviene observar |
|---|---|---|
| Impétigo no ampolloso | Pequeñas vesículas o pústulas que se rompen y dejan una costra amarillenta. | Es frecuente alrededor de la nariz y la boca, aunque puede extenderse a otras zonas. |
| Impétigo ampolloso | Ampollas más grandes y flácidas con líquido claro o amarillento. | Puede afectar al tronco, los pliegues y la zona del pañal. Requiere valoración médica. |
| Ectima | Heridas más profundas, dolorosas y cubiertas por costras gruesas. | Puede dejar cicatriz y necesita atención sanitaria, especialmente si aumenta de tamaño. |
El impétigo normalmente no provoca malestar general intenso. Si el niño tiene fiebre, está decaído o la piel alrededor se vuelve muy roja, caliente y dolorosa, ya no conviene tratarlo como una simple lesión localizada.
Qué hacer en casa para frenar el contagio
La transmisión ocurre por contacto directo con las lesiones o con el líquido que contienen, pero también a través de manos, toallas, ropa, sábanas y juguetes contaminados. El niño puede llevar las bacterias de una zona a otra al rascarse, por eso cortar las uñas y lavarse las manos suele marcar una diferencia real.
Yo seguiría una rutina sencilla hasta que el pediatra confirme el diagnóstico o indique el tratamiento:
- Lavar suavemente la zona con agua y jabón, sin frotar ni arrancar las costras.
- Secar con toques suaves usando una toalla limpia y exclusiva para el niño.
- Cubrir las lesiones con un apósito adecuado si es posible, sobre todo si están en brazos, manos o piernas.
- Lavarse las manos durante unos 20 segundos antes y después de limpiar la piel.
- No compartir toallas, ropa, sábanas, almohadas, vasos ni utensilios.
- Lavar con frecuencia la ropa y la ropa de cama que haya estado en contacto con las lesiones.
Hay dos errores bastante habituales. El primero es reventar las ampollas, lo que puede extender la infección; el segundo es aplicar alcohol, agua oxigenada o mezclas caseras que irritan la piel y retrasan la recuperación. Tampoco conviene usar una crema con corticoide por cuenta propia, porque puede modificar el aspecto de la lesión y dificultar la valoración.
Cuándo necesita tratamiento médico
Las lesiones muy limitadas pueden tratarse con un antibiótico tópico prescrito por el profesional sanitario. En España, la mupirocina se utiliza en algunos casos durante 5 a 10 días, con una frecuencia que depende del medicamento y de la respuesta, pero no debería iniciarse sin confirmar que es apropiada para ese niño.
El pediatra puede valorar un antibiótico por vía oral cuando hay muchas lesiones, varias zonas afectadas, ampollas extensas, ectima, fiebre, ganglios inflamados o una respuesta insuficiente al tratamiento local. Si después de 48 a 72 horas no se aprecia mejoría o siguen apareciendo lesiones, conviene revisar el diagnóstico y el tratamiento.
En casa no recomiendo guardar antibióticos de episodios anteriores ni utilizar una pomada que sobró de otro familiar. El germen, la extensión, la edad del niño y sus posibles alergias cambian la decisión, y el uso incorrecto favorece resistencias y efectos secundarios.
Cuándo puede volver al colegio o la escuela infantil
El criterio exacto puede variar según el centro y la comunidad autónoma, pero como orientación práctica suele recomendarse que el niño permanezca en casa hasta llevar al menos 24 horas con el tratamiento antibiótico y encontrarse bien. Las lesiones que sigan expuestas deben estar cubiertas y no deberían supurar.
Si no se ha indicado antibiótico, es prudente esperar a que las lesiones estén secas y con costra, además de consultar la norma del colegio o la escuela infantil. Avisar al centro ayuda a extremar la higiene y a detectar rápidamente otros casos, especialmente cuando hay varios hermanos o compañeros afectados.
Durante esos primeros días, es mejor evitar juegos con contacto piel con piel, piscinas y actividades en las que se compartan colchonetas, disfraces o material textil. No hace falta convertir la casa en un hospital, pero sí prestar atención a manos, toallas, ropa de cama y objetos que el niño se lleva a la cara.
Señales de alarma que no conviene pasar por alto
La mayoría de los casos evolucionan bien, pero algunas situaciones requieren una valoración más rápida. Yo consultaría el mismo día si las lesiones crecen deprisa, rodean el ojo, afectan a la boca o aparecen en un bebé pequeño.
- Fiebre, somnolencia marcada o mal estado general.
- Enrojecimiento, calor, hinchazón o dolor que se extiende alrededor de la lesión.
- Rayas rojas en la piel, pus abundante o inflamación de los ganglios.
- Muchas ampollas, heridas profundas o afectación de varias zonas del cuerpo.
- Ausencia de mejoría tras 2 o 3 días de tratamiento indicado.
- Infecciones repetidas, dermatitis atópica extensa o defensas bajas.
Existe una complicación poco frecuente relacionada con algunas infecciones estreptocócicas llamada glomerulonefritis. En las semanas posteriores, habría que consultar si aparecen orina muy oscura, hinchazón alrededor de los ojos, menos cantidad de orina o cansancio inusual.
Una rutina sencilla puede evitar que vuelva a extenderse
Cuando un niño tiene una lesión sospechosa, lo más sensato es actuar pronto con higiene suave, uñas cortas y objetos personales separados. El objetivo no es asustarse por cada costra, sino reconocer cuándo el cuadro parece localizado y cuándo necesita una valoración profesional.
Mi regla práctica es clara: si el impétigo está creciendo, aparece en un bebé, afecta a los ojos o se acompaña de fiebre, no esperaría a que desapareciera solo. Una consulta temprana suele simplificar el tratamiento y reduce el riesgo de contagiar a otros niños.